La música disco siempre ha sido el melting point primigenio, donde la música africana y clásica se han dado la mano, y donde poco o nada han importado las diferencias sociales o nacionales. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, pocos sellos han mantenido este espíritu global, avant la lettre, como el holandés Bordello A Parigi. De ahí que el debut del productor francés, Alan Dente, miembro del colectivo Les Yeux Orange, no sea baladí. Después de haber pasado los últimos años devorando boogie, Italo y disco, Alan Dente da el salto a la producción con el EP: Dark Nebula, que se erige cono una oda emocional -y fría- al Italo moderno. Se trata de un EP de 12 pulgadas, compuesto por cuatro tracks originales. El primer track, “Magnus Force”, arranca con un tempo lento, de base marcada y guiada por sintetizadores cósmicos, que nos sumergen en un viaje espacial épico, donde el futuro se proyecta incierto. Le sigue “Space Wanderer”, pieza progresiva y gloriosa, cuyos sonidos se van abriendo lentamente, de forma juguetona, hasta encajar perfectamente con el carácter del siguiente track: “Dark Nebula”, en el que se añaden claroscuros, con sonidos más líricos, serpenteantes y misteriosos. Por último, “Desert Road”, cierra este EP de contrastes con una pieza crepuscular, de lenta combustión, capaz de suspendernos tranquilamente en el vacío, a base de sutiles melodías cósmicas, que abren una y otra vez esa incógnita de lo que está por venir.
Si el disco fue una expresión escapista de una época decadente (los setenta), la vigencia de este estilo musical que Alan Dente revisa y depura en Dark Nebula, y cuyo título indica, representa la expresión de la perdurabilidad de una catástrofe, la de nuestro tiempo, marcado por un desmedido culto a la diferencia, que no hace más que dilatarse, como los restos extintos de las estrellas en las nebulosas. Gran disco.















