

Desde principios del año 2000 Jacuzzi ha facturado varios álbumes de cassette con grabaciones analógicas caseras de 8 pistas con letras que retratan aspectos de un futuro y un pasado marcados por hechos de carácter impactante.
En 2011, Jacuzzi se asocia con el dramaturgo Casey Obelisk y dan vida a su proyecto de arte multimedia épica llamado «Dark Ages» que funciona como una obra de teatro. La parte I se presenta en forma de montaje de vídeo de música y Vice Magazine toma el control editorial. En la obra se introduce el concepto del Creation Myth Feedback Loop, siendo el origen primordial la persona de Julie Cigoto, una especie de alter-ego de Jacuzzi. Desde ese año, la obra se ha representado en más de 20 países de todo el mundo.
Inicialmente, Jacuzzi formó parte de una serie de misteriosas y fugaces bandas (Hot Pajamas, Sex carpet…) y del 2004 a 2007 forma parte de The Bubonic Plague, una película de culto influyente en el barrio de Echo Park de Los Ángeles. Jacuzzi también tocó en bandas como Haunted Graffiti de Ariel Pink (2006-2008), Super Creep o Vibe central.
En el año 2010 debuta con su primer disco «Lamaze» (Vinyl International), una colección de canciones tomadas de versiones anteriores no oficiales. El archivo sonoro de Jacuzzi se compone de más de 400 canciones, la mayoría de los cuales nunca han sido publicadas. Tampoco nos podemos olvidar de su su aportación con el track «The Sleep Room» en la compilación Minimal Wave Tapes Vol 2.
Technophelia es el título de su nuevo álbum, el primero en cinco años, que ha visto la luz en el sello Medical Records , label que nace en el año 2010 especializado en rescatar clásicos de los 70 y de los 80 de la escenas del Synth-Pop, minimal synth, Cosmic e italo disco y el shoegaze/dream pop de los noventa.
El lp está compuesto por 13 cortes que navegan entre el minimal synth de origen tenebroso y ritmos más propios del synth pop más dulzón. Technophelia es la culminación de un híbrido de grabaciones de estudio en el que Jacuzzi ha contado con la ayuda del productor Chris Coady, con hits bailables donde el sintetizador es el único protagonista como la infecciosa y macabra «Cannibal Babies», el corte homónimo con su synth pop oscuro y misterioso, la llamada telefónica sintética a la pista de baile de «Casket» y la kraftweriana «I´m a TV». El álbum ha visto la luz recientemente en formato digital y en vinilo blanco de 180 gramos.






























