Rodrigo Etcheto y su universo líquido: electrónica que se derrite en Everything Flows

El universo de Rodrigo Etcheto llega como un portal líquido: un espacio donde las melodías se derriten, las texturas respiran y el tiempo se curva. Everything Flows no es un EP, es una deriva —ese punto intermedio entre vigilia y sueño donde la electrónica se vuelve pura intuición.

“112358” abre la grieta: patrones que se repiten como mantras matemáticos, pulsos que parecen latir más que sonar.

En “Aurelian Antoninus Galacticus”, Etcheto construye un ecosistema digital lleno de microdestellos, como un firmamento glitch que se desintegra al tocarlo.

“Caiphul” se ensucia de humanidad y tacto, una especie de abrazo electrónico que vibra entre capas cálidas.

Después llega “Looss Yielo”, ocho minutos suspendidos en un paisaje onírico, lleno de pequeñas corrientes que empujan, tiran, arrastran.

El cierre, “The Last Natural Human”, deja un sabor extraño, casi melancólico: la emoción de un mundo que respira por última vez.

Lo mejor es que cada track está acompañado por videoclips psicotrópicos y animaciones surrealistas que completan una obra mutante, expandida y profundamente sensorial.