Roman Flügel es uno de esos artistas que ejemplifican que esto de la música tiene que ser, necesariamente, una carrera de fondo, donde las cosas suceden en orden, con tiempo de por medio, apelando a la paciencia y al aprendizaje. Obsesionado como está todo el mundo por la novedad y el estímulo rápido, muchas veces se tiende a olvidar que los artistas de verdad tardan años en encontrar su verdadera voz y en alcanzar una jugosa madurez. A lo largo de su trayectoria, este genio alemán lleva lanzando cientos de temas donde explora, en cada uno, los resquicios más secretos de la música de baile. En 2014, se adentró a experimentar con el synth-pop y el krautrock con: Happiness is Happening. En 2015 exploró los sonidos más polirrítmicos y dispares con el EP Verschiebung. Y ahora, en 2016, en medio de ese muestrario de estilos con los que se maneja este productor nativo de Frankfurt, nos regala All the Right Noises, publicado en el sello Dial Records, y que no tiene nada que ver con todo lo anterior. Sin embargo, su obra cada vez tiende más a estados contemplativos y a concebir la música desde un un punto de vista pictórico. Flügel, más que componer e hilar notas, parece un pintor componiendo cuadros sonoros. Los coloridos sintetizadores y el ritmo a baja combustión, transmiten una sensación de calma y mesura que nos transportan a mundos singulares. Aunque también hay excepciones, como el track «Warm and Dewy», disparado a un ritmo marcado de 130bpm, o la escurridiza “Dead Idols”.
El resultado es una música difícil de encasillar, sometida a la ley de la gravedad como cualquier objeto en el universo –música que pesa y que atrae con hilos invisibles y poderosos–, pero música que también flota. Temas como “Fantasy”, “Believers”, «Nameless Lake», «Planet Zorg» o “The Might Suns” son un testimonio de ello, con claras referencias a compositores como Jean-Michel Jarre o Kraftwerk, y que a veces inquietan, porque nunca estás seguro de en qué dirección se moverá Flügel a continuación.
La idea que impulsa este álbum, nos remite a uno de los atributos cruciales de la música, y es su inagotable capacidad para generar estados de ánimo que nos custodien en todo momento. Su sentido queda en manos de los amantes de la música electrónica, más allá la pista de baile y de todo hedonismo.
El conjunto del álbum es de cum laude.
https://www.youtube.com/watch?v=90ysQ2Y1gG0















