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SNUFFO — ‘Embrace The Arts’ y otros incendios tranquilos

Figura clave del underground europeo, Snuffo —mitad de Snuff Crew, escritor y artista visual— acaba de encapsular un manifiesto personal en “Embrace The Arts”, un álbum que defiende el arte como necesidad básica y como antídoto frente a la miopía cultural. Tras una etapa formativa en Berlín, ahora aisla el ruido en Mallorca para trenzar literatura, instalaciones y electrónica analógica en un mismo pulso creativo. Charlamos de política de la sensibilidad, de estudio como refugio y de cómo un live puede abrazar la duda sin perder filo de club.

Muy buenas Snuffo, cuéntanos…Embrace The Arts” funciona como título y como proclama. ¿Qué te llevó a enmarcar el disco en la idea del arte como necesidad vital?
Snuffo: A través del arte —música, literatura, teatro, pintura, escultura, performance, fotografía, cine o danza— entendemos mejor el mundo y lo cuestionamos. El arte cambia cómo escuchamos y vemos, rompe patrones rígidos y amplía nuestra percepción “mejor que cualquier droga”. Puede consolar, envalentonar, divertir, enfadar, desconcertar, sorprender e inspirar. Por eso no deberíamos reducirlo a entretenimiento ni medir su valor por el éxito comercial. Si nos abrimos a obras y artistas desconocidos, nos desafían y nos activan imaginación y pensamiento crítico; muchas veces lo verdaderamente valioso tarda en desplegarse. En mi vida ha sido así una y otra vez: discos, conciertos, lecturas, obras, exposiciones… todo me nutre. Diría incluso que el arte da sentido a mi vida: es alimento para la mente. En tiempos de viraje global hacia la derecha —cuando se amenaza la democracia, la diversidad cultural y la libertad artística— debemos defender el arte con todo lo que tenemos.

Trabajas entre literatura, performance, artes visuales y electrónica. ¿Cómo condiciona ese cruce la forma en que concibes hoy un álbum de Snuffo?
Snuffo: Soy mucho más firme siguiendo mi propio camino. Antes separaba disciplinas: por un lado prosa y poesía; por otro, producciones y directos como Snuffo, Cellarkalt y con Snuff Crew. Vivir en Berlín (2011–2019) me dio identidad artística; en mi pueblo de origen era difícil que te tomaran en serio. Después, en Mallorca, llevo una vida bastante recluida y puedo concentrarme: escribo más y, junto a techno, house y electro, compongo piezas más abstractas. Algunos días salen textos, otros tracks, a veces ambos. Evolucioné Cellarkalt hacia instalaciones de vídeo; también hice radiodramas (texto y música). Mis libros se conectan con mi vida; con la música también quiero contar historias, desde el sonido y los títulos/contextos. Mi primer álbum Snuffo, Live Free or Die (2016), ya tenía trasfondo personal. Hoy pienso mucho más cada título y me alejo de lo “funcional” de la noche. Todo lo hago en directo —lecturas y lives— y en el estudio grabo los temas también en vivo: eso marca este disco.

Las notas de prensa hablan de primeros temas que fluyeron “intuitivos y sin filtro”. ¿Qué permitió esa espontaneidad en el estudio?
Snuffo: Grabar absolutamente todo en vivo es clave. Además, mentalmente estaba listo para un nuevo álbum de Snuffo: antes lo imaginé, pensé ideas sobre arte que me dieron un punto de partida claro, me senté con las máquinas —incluyendo equipo nuevo— y entré en flow. Fue una experiencia casi espiritual. Al final, me sentí muy feliz por haber sacado algo profundo y traducirlo en música.

Lo produjiste en verano, con sintes, samplers y cajas de ritmos, en plena calor de Mallorca. ¿Cómo afectó ese entorno al sonido y al ánimo del disco?
Snuffo: El calor no impactó de forma directa, pero en verano haces todo un poco más despacio. Cada tema es una foto del momento: cómo te sientes, qué sueñas, qué puedes (y qué no) hacer. Estaba tan metido que olvidaba el exterior. El álbum se partió en dos fases —julio y la segunda mitad de agosto— por la visita de mis padres; ese parón me dio distancia para escuchar con oídos frescos. Por las noches, patio, libros, vinilos (sobre todo jazz), un poco de rapé y litros de cerveza sin alcohol.

Embrace The Arts cruza techno, electro y outsider house en diez cortes que reflejan tu estado artístico. ¿Qué rasgos de tu mente actual sientes más nítidos en el álbum?
Snuffo: La urgencia por crear y expresarme. Reinventarme como Snuffo —en sonido, estudio y directo— fue la mejor decisión: ahora tengo margen para experimentar, romper y sorprender, y creo que se nota. Me siento más libre que nunca y juego con mis propias reglas, lejos de presiones de industria o modas. Me importan menos las expectativas: prefiero hacer una obra en la que creo a cumplir por cumplir.

El disco se define como una invitación a pensar, bailar y relacionarse con el arte de forma más profunda. ¿Qué impacto te gustaría que tuviera?
Snuffo: Ojalá quien lo escuche se abra a formas de arte más allá del mainstream y les dé la atención que merecen. Y, por supuesto, que apoyen a los artistas comprando, asistiendo o programándolos: para nosotros significa mucho más que un “like” en redes.