Alex Medina: “Afroencer es una burla bailable a nuestro propio circo digital”

Desde las Islas Canarias y con más de dos décadas en la electrónica, Alex Medina ha construido una trayectoria sólida, híbrida y radicalmente personal. Publicando en sellos como Innervisions, Stil vor Talent o Diynamic, su último lanzamiento Afroencer en Mumbai Records es una declaración de principios con mordida.

Llevas más de dos décadas empujando los límites de la electrónica desde las Islas Canarias. ¿Cómo ha evolucionado tu visión artística desde aquellos primeros años hasta “Afroencer”?
Desde el principio siempre sentí una necesidad casi instintiva de explorar, de no quedarme en lo cómodo. Al principio todo era más visceral, más de club. Con el tiempo fui incorporando capas, reflexión, pero sin perder la esencia. Afroencer es justo eso: crítica, ironía y energía sonora.

Mumbai Records se ha convertido en un espacio para propuestas arriesgadas. ¿Qué te mueve hoy a publicar un track en tu sello?
Mumbai nació para sacar música sin fórmulas ni filtros. Me interesa lo que tiene personalidad, lo que me remueve algo. Si tiene narrativa o es honesto, probablemente encaje.

“Afroencer” lanza una crítica directa al circo de las redes y la comercialización de ciertos géneros. ¿Qué te empujó a hablar tan claro en este tema?
Fue una mezcla de hartazgo y sentido del humor. Todo se ha vuelto un escaparate de egos donde la música queda en segundo plano. Afroencer es un espejo sarcástico de eso, una burla que también se puede bailar.

A nivel sonoro, el tema mezcla punk electrónico, grooves crudos y estética indie dance. ¿Cómo fue el proceso con Alani y qué buscaban transmitir?
Con Alani nos entendemos porque compartimos esa necesidad de jugar. Partimos de un groove sucio y dejamos que el tema pidiera lo suyo. No buscábamos que sonara bonito, sino con rabia y honestidad. Que te haga mover el cuerpo, pero también pensar.

Has publicado en sellos tan diversos como Innervisions, Stil vor Talent o Diynamic. ¿Por qué elegiste sacar este tema en tu propio sello?
Cada sello tiene su universo, y me gusta elegir bien. Pero Afroencer era tan personal, tan nuestro, que tenía todo el sentido sacarlo en Mumbai. Sin filtros ni permisos.

Como artista que ha vivido la escena desde dentro como promotor, selector y productor, ¿cómo ves la evolución del circuito electrónico en España y en Canarias?
Ha habido una profesionalización brutal, pero también una cierta homogeneización. En Canarias, a pesar del aislamiento, hay una energía muy especial. Me gustaría ver más apoyo estructural, más espacios de experimentación, menos miedo a lo que no es mainstream.

Además de tus proyectos como Tropical Barba o Nectar, ¿hay nuevas aventuras sonoras en camino?
Siempre. Estoy cocinando un proyecto más ambiental e introspectivo, lejos del dancefloor. También un nuevo live más coherente y colaboraciones con artistas que admiro. Pero prefiero que hable la música cuando esté lista.

¿Qué te gustaría que el público sintiera al escuchar “Afroencer”? ¿Hay una intención política o simplemente visceral?
Ambas. Me interesa provocar reacción, incluso incomodidad. Que la gente se cuestione lo que escucha, lo que consume, lo que repite. Pero también que lo disfruten sin culpa. Lo político y lo visceral, al final, no están tan separados.