Con una carrera que combina vinilo, versatilidad y una honestidad creativa poco común, Carlos Sánchez ha trazado un camino coherente y profundo en la música electrónica. Desde Poker Flat hasta LOWWAXX, pasando por clubs de culto en Berlín, Tokio o Moscú, su enfoque siempre ha evitado el ruido innecesario. Ahora, con su nueva remezcla para el sello Lost In Reverie, volvemos a conectar con un artista que nunca se dejó arrastrar por la urgencia del algoritmo. Hablamos con él sobre narrativa en cabina, minimalismo con alma y la importancia de no sonar como todos los demás.
Hola Carlos, qué gusto tenerte por aquí. Para quien aún no te conoce, ¿cómo empieza tu historia con la música electrónica? ¿Fue primero el vinilo, la pista o el estudio?
¡El gusto es mío! Encantado. El viaje comenzó hace unos 25 años, el orden correcto fue: vinilos (aún sigo muy fiel al formato, entre otros), la pista siempre por supuesto, y el estudio fue lo último que se incorporó en mi carrera para quedarse de por vida. Siempre he sido una persona bastante autodidacta y una cosa llevó a la otra. Vivo en Gran Canaria y he tenido el privilegio de gozar varias décadas de evolución constante de música electrónica, donde he podido aprender mucho de mis compañeros. Probablemente ya lo sepáis, pero en Canarias hay mucho nivel jeje. Actualmente estoy volviendo a producir bastante; también trabajo como ingeniero de sonido en Quantum Studios, mi espacio.
A lo largo de los años has tocado en clubs tan dispares como Warehouse702 en Tokio, Ritter Butzke en Berlín o Papagayo en Canarias. ¿Qué aprendiste de girar por escenas tan distintas?
Una de las cosas que guardo en la retina es la energía que transmite la gente, sobre todo en los clubs pequeños con buen sonido. Son mis lugares favoritos para construir una sesión larga y con algo que decir. Mi objetivo siempre es tratar de contar una historia, una conexión directa con el público donde puedo arriesgar y poner discos menos convencionales, sobre todo muchas “caras B” de discos que son inamovibles de mi maleta. Viajando he aprendido a desarrollar más la confianza, la creatividad y la versatilidad.
Eres un artista con un sonido muy depurado y a la vez versátil. ¿Qué elementos nunca faltan en un set de Carlos Sánchez?
Generalmente tengo alma de House… por lo tanto, en mi set siempre habrá una fuerte conexión con el género. Podría decirse que es mi punto de partida o incluso de retorno. Trato de pasear por Deep, Balearic, Disco, Techno, etc., sin encasillarme mucho en las etiquetas, ya que hoy en día están tan trilladas. Intento poner de todo un poco, lo que me guste, siempre en la búsqueda de cosas atemporales. Me encanta poner discos actuales y de otras épocas; todo depende de dónde vaya a tocar.
Llevas años editando en sellos de peso como Poker Flat, Freerange o 8bit, y también tienes tu propio sello LOWWAXX. ¿Qué te llevó a crear tu propia plataforma y cuál es su filosofía?
La idea de LOWWAXX —que además de sello también es mi alias— fue crear una vertiente más profunda de lo que produciría como Carlos Sánchez. Quería tener un espacio donde editar mi música y la de artistas que admiro. Un sonido más enfocado en Minimal, Deep Techno, Microhouse, Ambient, etc. Siempre quise que se destacara por la mezcla de atmósferas, texturas y un toque abstracto en la composición, sin perder el foco de club o baile, pero con más libertad para la experimentación, alejado de las tendencias.
En tu último trabajo, remezclas el track «Nothingness» de Nau Squaglia para el sello Lost In Reverie. ¿Cómo fue el enfoque que tomaste para reinterpretar esa pieza y cómo es trabajar con Nau Squaglia, el dueño del sello?
Trabajar con Nau es fantástico. Es una persona que admiro mucho por la pasión y dedicación que le pone a su trabajo. Cuando me encargó el remix hacía mucho tiempo que no producía nada, y fue la oportunidad perfecta para volver a activarme. El enfoque que decidí para el remix fue simple: quise que los pads y las melodías del original tuvieran el mayor protagonismo posible. La parte rítmica la creé a partir de algunos samples que obtuve de cajas de ritmos analógicas, sampling, efectos y poco más. Lo más interesante fue la reinterpretación del pitch en la voz original; al bajarlo y añadirle algunas capas de efectos vi claro el concepto. Por eso acabó siendo tan profundo. Estoy muy feliz con el resultado.
Notamos una transformación del original de Nau al sonido deep. ¿Crees que este sonido sigue teniendo espacio en la escena actual, tan saturada de hype y velocidad?
Honestamente, me dejé llevar sin pensar en modas ni velocidades. Tuve absoluta libertad para crear algo que me hiciera sentir cómodo. Confío en que cuando alguien rompe un poco el hype se suele destacar. Hay mucha música sonando con la misma fórmula y quise alejarme un poco de esto. Cuando finalicé el remix y le envié la demo a Nau tuvimos una charla fantástica por teléfono y le encantó. Con eso estoy más que satisfecho.
Y para cerrar, ¿qué se viene próximamente para Carlos Sánchez tanto en el estudio como en cabina? ¿Habrá más Lost In Reverie en el horizonte?
Estoy terminando nuevos tracks. De hecho, tengo dos EPs firmados en un sello que me encanta, pero lamentablemente no puedo dar más info hasta nuevo aviso, discúlpame por el misterio jaja. Donde estoy invirtiendo mucho tiempo y dinero es en mi estudio: tratamiento acústico, hardware para mezcla y mastering, etc. En lo que respecta a la cabina, tengo algunos bolos locales en fiestas que organizan algunos amigos, y aprovecho para mencionar que llevo años como promotor de mi evento llamado Discolate, un proyecto que nació en 2019 con mis buenos amigos Dani Miranda, Unai Barrameda y el equipazo de Lambada Records en Gran Canaria.
Con respecto a Lost In Reverie… por mi parte sería fabuloso hacer algo en el futuro. Mi experiencia ha sido genial, así que hablaré seriamente con Nau jeje.















